En cuestión de meses, el panorama de la crisis del coronavirus ha empeorado. De ello da cuenta el informe político-económico de Gemines correspondiente al mes de junio, al señalar que “la pandemia del COVID-19 está durando más de lo pensado y con efectos más dramáticos a los materializados hasta fines de abril”.

En términos económicos, la consultora remarca que el “impacto está siendo el mayor desde la crisis de 1982-1983” y la mayoría de la población está viviendo “la primera crisis en serio del país”.

En cuanto a cifras, Gemines advierte que el PIB puede caer entre 7% y 8% en el año. Para el próximo año estiman que “la recuperación será parcial”, con cifras en torno al 6%, lo que “requiere expandir las medidas de apoyo fiscal a la población y extenderlas hasta fines de 2021. Primero con ayuda a las familias y después para impulsar el crecimiento y el empleo”.

Respecto al manejo de los recursos, como lo planteado en el acuerdo al que llegaron el Gobierno y la oposición este fin de semana, el análisis estima que se debe “gastar lo que sea necesario en 2020-21”, pero con un “compromiso político fuerte con mantener la austeridad fiscal desde 2022 en adelante y acelerar el crecimiento tendencial de la economía”.

“Si lograr esto puede requerir de aumentos de impuestos en el futuro, es algo que no se puede descartar, pero aumentar más los impuestos en la coyuntura actual cuando, además, se está aplicando y entrando en vigencia la última reforma tributaria que los subió este año, sería suicida”, añade el análisis de Alejandro Fernández.

Entre las ideas en debate, como el apoyo a grandes empresas –que incluiría a Latam– y el impuesto a los super ricos, el economista subraya que “la propuesta de un impuesto a la riqueza o patrimonio en la coyuntura actual es una estupidez criminal”. De paso, sostiene que “hay un sesgo ideológico infantil tras la reticencia a apoyar a todo tipo de empresas, cuando la única preocupación debería ser la salvaguardia de los recursos fiscales comprometidos, no quien los recibe”.
Proyecciones laborales

En cuanto al empleo, el panorama es desolador, y se proyecta que “el mayor impacto sobre el desempleo se observaría en los meses de julio y agosto, con tasas que superarían el 15 % de la fuerza de trabajo”.

“A partir de ahí observaremos una gradual recuperación del empleo en la medida que la economía gradualmente vuelve a la normalidad. Sin embargo, el desempleo se mantendrá muy alto también el próximo año, dada la lentitud con que se recuperarán los puestos de trabajo en los sectores más directamente afectados por la crisis”, añaden.

Según precisa Tomás Izquierdo, “si bien el empleo en sectores como la construcción puede recuperarse más rápidamente, sobre todo con un fuerte plan de inversión pública el próximo año, sectores como el comercio y los servicios en general demorarán varios trimestres en recuperar el nivel de contratación observado previo a la crisis”.